En las obras aeroportuarias, se destaca la ampliación del Aeropuerto Internacional de Funchal, en la isla de Madeira, que hizo posible el aterrizaje y el despegue de todos los modelos de aviones comerciales. La pista ampliada avanza parcialmente sobre el mar. Se construyeron además las instalaciones para los edificios de apoyo, redes complementarias y un nuevo terminal aéreo.
La protección del terraplén marítimo y las cimentaciones con estacas de 60 metros de longitud en subsuelo con formación volcánica reciente de terreno muy heterogéneo, han exigido la utilización de métodos pioneros e innovador para dar forma a la estructura.
Esta obra ha sido reconocida internacionalmente con la concesión del Premio Mundial de Ingeniería de Estructuras, en 2004.